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domingo, 11 de abril de 2010

Ellos saben

1.

- Yo vi la primera vaca suicida.

La anciana rió al acordarse. Luego señaló a las sierras y continuó:

- Es que en la falda de la sierra había un matadero. Los vecinos de acá, del balneario, siempre nos quejábamos por los olores, pero no nos daban corte...bueno, el caso es que ese verano yo estaba mirando la playa desde la terraza y la vi.
- ¿La viste?
- A la vaca. Vino corriendo por la calle en plena mañana y se metió en el mar. Se quería suicidar, eso es seguro. Pero los pescadores la sacaron. No pudo ni matarse.
- Pero, ¿como sabes que quería matarse?
- Porque se dio cuenta que la iban a matar para comérsela y prefería morirse así.
......................
Hacía veinte años de esa conversación y la Ingeniera Daniela Montero la recordaba cada vez más a menudo.
En su momento, la conversación con Manuela, la anciana de Playa Negra había pasado como cualquier otra. En esa época, en el diario salían las primeras noticias del “mal de las vacas locas” y eso le había refrescado los recuerdos a la anciana.

Daniela calculó...la anciana ya hablaba de aquel como un cuento viejo, así que el suceso de la vaca era de por lo menos diez años antes de la conversación... ¿vacas suicidas hace treinta años? ¿Sería posible?


2.

Marcelo Pereira estaba convencido que lo que todo el mundo le señalaba como un defecto, era su principal virtud. El era, ante todo, atrevido.
No le había importado perder oportunidades en su carrera y tener que aguantar alguna que otra novia aconsejándole prudencia. El sentía que, cada vez que sintió ganas en la vida dijo lo que pensaba de cualquier tema...y bueno, había afrontado las consecuencias.
Termino la carrera de contador como pudo pero lo ultimo que quería era ser un oficinista. Así que cuando hacía dos meses le ofrecieron la posibilidad de trabajar en MP no lo pensó mucho.

La empresa se dedicaba a “optimizar la producción optimizando el uso de los recursos” según rezaba el lema oficial. En la práctica, se metían adentro de otras empresas, criticaban todo lo que encontraban y, si todo salía bien, encontraban mejores formas de hacer algunas cosas.

Esa oportunidad de criticar para mejorar era una especie de paraíso vocacional para Marcelo. Además, la Ing. Montero era una jefa amable y se llevaban bastante bien.

Marcelo juntó los últimos datos sobre el Frigorífico y todo coincidía. Tomó la decisión y fue a decírselo a su jefa.

No esperaba que un comentario de trabajo le podía provocar tanto miedo a la Ingeniera Montero.


3.

A ella le pareció que nunca había escuchado algo así.
En realidad, que nunca había escuchado a otra persona decir eso. Pero estaba claro que ella misma si lo había dicho.
Aunque hacía mucho que no lo hablaba, recordó su descubrimiento del tema. Primero fueron comentarios extrañados a algunos colegas. Después los esbozos de una teoría que parecía descabellada. Finalmente, un miedo creciente y ver como se cerraban puertas cuando se mencionaban determinados temas.

Es más, entre los analistas de los mercados ganaderos y de frigoríficos habían palabras que estaban prohibidas. Ya nadie decía “tasas de suicidio animal” o ni siquiera “tendencias de mortalidad en planta” . Cuando no había más remedio que hablar de ello se usaba las siglas TMP o TMC pero nadie las calculaba, nadie las medía...o por lo menos nadie lo comunicaba.

Sin embargo, en un país como Uruguay con 13 millones de vacas contra 3 millones de personas algunos secretos no podían durar mucho tiempo. Es que simplemente, la gente podía darse cuenta sola. Eso había pasado ahora con Marcelo.

Marcelo explicaba y mostraba gráficas y tendencias: “Cada vez hay más muertes del ganado en la entrada de los mataderos. También aumenta la incidencia de muertes en los campos por causas no declaradas o por lo que llaman violencia animal. Sin embargo he buscado en revistas y textos y no hay ninguna referencia....usted cree que se pueda publicar este estudio? ”

En medio de su miedo, Daniela encontró digno de reírse el comentario.

- ¿Tu querés publicar estos datos? ¿Y que conclusión le vas a poner? ¿Tenés una idea de por qué está pasando esto?
- Eeeh...no. Pero los datos son claros.....¿usted sabe por que ocurre esto?
- Me parece que sí. Pero si te lo digo te olvidás o lo tomás como una locura producto del cansancio del Viernes, ¿ta?
- Dale.
- Esos números no son muertes accidentales...son suicidios.
- Perdón, Daniela....¿vacas suicidas?
- Si
- ¿Y por qué se suicidan las vacas?
- Porque saben que las van a matar....ellas saben.


4.

La oportunidad, su oportunidad. Aunque fuera por boca de otro, Daniela iba a escuchar en público lo que hasta ahora solo había sugerido en privado.
“Cerebros atormentados” era el nombre de la fiesta que los estudiantes de ciencias daban cada año en donde la consigna era escuchar (lo más seriamente posible) las más disparatadas teorías con la única condición de que estuvieran presentadas en formato científico.
Concebidas inicialmente como un ámbito para liberarse de paradigmas y permitir un auténtico brainstorming aquella mezcla 90% de presentaciones y 10% de fiesta había ido variando bastante esas proporciones relativas.
En los últimos años, además, gran parte de las presentaciones versaban sobre diferentes variantes sexuales y el nivel general parecía descender sin remedio.
Este año, sin embargo, Daniela sabía que habría algo diferente. Lo había convencido a Marcelo para que expusiera su teoría.
Por primera vez iba a ver la cara del público escuchando algo semejante. Caras de gentes comunes, no ganaderos, no carniceros, gente común que iba a escuchar que los animales son conscientes de que los matamos.

Y pasó. Marcelo habló, brillante, desenfadado, atrevido, atractivo. La gente escuchó primero distraída, después incrédula, al final dubitativa.
Pero nadie se atrevió a ridiculizarlo. Es más, Daniela hubiera jurado que su teoría tenía ahora algunos adeptos.

Esa noche brindaron y se divirtieron como pocas. Daniela se daba cuenta que disfrutaba cada vez más de esa compañía fuera de contexto pero no se dejó llevar por fantasías románticas. Esa noche su cabeza celebraba el desahogo de años de una verdad oculta.

Ahora la gente se va a dar cuenta que los animales saben que son criados para ser matados. Pero ¿como lo saben? ¿eligen morir por nosotros? ¿es verdad que algunos se rebelan? Se abrían muchas más preguntas ahora. Pero eso no importaba, la gente ahora se iba a dar cuenta que ellos saben.


5.

Cuatro días después de "Cerebros atormentados" dos hombres llamativamente bajos llegaron sin cita previa a las oficinas de MP. Daniela y Marcelo los recibieron intrigados. Los hombres fueron directamente al grano:

- El otro día usted estuvo presentando unas ideas raras en la Facultad de Ciencias, ¿verdad?
- Si (interrumpió Marcela) ...¿ustedes tambien se dieron cuenta que ellos saben?
- Señora, no solamente ellos saben.....los otros ahora saben que ustedes saben.


6.

El diario del día siguiente decía en una página secundaria:

“En lo que parece ser la escena de un crimen pasional un hombre y una mujer fueron encontrados muertos ayer en una oficina del centro. Se trata de la Ing.........”

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