miércoles, 20 de octubre de 2010

CAMINO

El movimiento del vehículo producía violentas sacudidas, debido a lo irregular del terreno por donde circulaba. El paisaje circundante era monótono, una espesa nube de polvo lo cubría todo, produciendo un efecto sobrenatural, pero al volver la visión normal, poco cambio se verificaba. El campo llano, algún animal pastando, la típica vivienda rural con su molino de agua, un pequeño monte artificial amparando al ganado del inclemente sol del mediodía. Repentinamente la senda se vio interrumpida por una portera que por su aspecto demostraba que no se hubiese usado hacía tiempo, y que al intentar abrirla no cedió fácilmente. Una zarza espinosa entrelazaba sus guías a lo largo de la abertura, intentó treparse para ver lo que se ocultaba detrás del sendero bloqueado, lo hizo con cautela, pues las amenazadoras púas de la enredadera, no facilitaban la operación, con algunos rasguños consiguió su propósito, lo que se mostraba a su curiosa mirada, difería notoriamente del paisaje visto y recorrido antes de la interrupción, el suelo presentaba escasa vegetación, de un color gris amarronado, otro indicio de desolación era la ausencia del canto de aves. Al erguirse para ver mejor, divisó una oscura mole edilicia sobre una elevación del terreno, flanqueada por árboles de gruesos troncos despojados de follaje, completando el cuadro, un tenue vapor envolvía la abandonada edificación. Bajó del vallado, verificó la hora, el tiempo había transcurrido más rápido de lo previsible, y habiendo hecho un desvío, el retorno a una ruta abierta insumiría el resto de la tarde, que ya declinaba. Al consultar el mapa carretero, la senda que estaba cortada no figuraba, sólo se mencionaba un área de montes naturales, con profusión de corrientes de agua.

Al retomar la marcha, lo hizo por una ruta con tránsito regular, y buena señalización, la que le permitió acceder a un centro poblado, al que arribó ya anochecido. Obtuvo alojamiento en una pensión de uso habitual de camioneros y modestos viajantes de comercio.

El trajinar del día ayudaron la llegada del reparador sueño. Reparador? Una avalancha de imágenes amenazadoras, inquietantes se abatieron sobre su inconsciente, se veía caminando a través de la reja, ya abierta, internándose por el misterioso terreno, que al pisarlo producía un crujido siniestro. A pesar de ser un sueño podía sentir el fétido olor del vapor desprendido del terreno, al avanzar hacia la oscura edificación, una fuerte opresión en el pecho le impedía caminar, los pies le pesaban, del interior de la construcción surgían unas siluetas indefinidas, que caminaban en forma errática, y estiraban los brazos con gestos suplicantes, las figuras se acercaban mostrando sus rostros surcados por cicatrices y llagas…….de pronto se despertó sofocado, con una sensación de fuego que le recorría todo el cuerpo. Para calmar tan incómoda sensación, salió de la habitación al exterior pero el fuego corporal no disminuía, lo que si sucedió al amanecer.

Emprendida la marcha el clima fue cambiando, de seco y sofocante de la víspera a fresco y ventoso con amenaza de tormenta. A los pocos quilómetros, un torbellino de viento envolvió al vehículo, casi de inmediato comenzó una pertinaz lluvia, acompañada de una impenetrable oscuridad, por precaución detuvo la marcha. Descendiendo del coche intentó orientarse, la cortina de agua no le permitió su propósito, retornó a refugiarse al vehículo, el frío y la mojadura lo sumieron en una modorra. De inmediato una leve sacudida y un sonido atenuado lo despertaron, al incorporarse unos tenues resplandores se percibieron a escasa distancia, las luces oscilaban, daban la impresión que se acercaban, para luego alejarse. La intensa lluvia se había trocado en llovizna, una curiosidad compulsiva lo llevó a acercarse al extraño fenómeno, las luces respondían a unas teas que despedían un resplandor verde amarillento, portadas por un grupo de figuras de contorno indefinido, rodeaba al grupo una cerrazón que impedía definir su aspecto, como magnetizado se vio arrastrado por la procesión hacia un portal rodeado de una siniestra enredadera espinosa, que daba paso a un alucinado y espectral escenario: el edificio de la víspera despedía un resplandor llameante, al acercarse el calor no lo quemaba, lo abrazó, lo abrazó, LO ABRASÓ…..

Aún es posible ver los restos calcinados de un vehículo, según los lugareños un día de tormenta eléctrica fue impactado por un rayo.

HYERONIMUS KALIBAN

No hay comentarios:

Publicar un comentario