miércoles, 14 de abril de 2010

MARTES FANTASTICOS



El hombre contaba el dinero de la caja detrás de la barra del bar cuando vio entrar a un cliente.
Fue solo un momento y la figura cambió de color. Luego estalló en llamas y finalmente desapareció sin dejar ni un rastro.

Lejos de inmutarse, el dueño del bar solo dijo…ah, hoy es martes.

Sabía que en un rato vendrían los fantásticos montevideanos de todos los martes. Esos días el boliche se llenaba de fantasmas.

Por eso nada le extrañó cuando más tarde un vampiro le hablaba en el oído a la moza o a la mesa del fondo nadie iba por la cantidad de mariposas.

Claro, esos días había que andar más despierto. Que no le pises la sombra a este, que no le ofrezcas agua a aquel…últimamente había que tratar con cuidado hasta las piedras. Los robots de la ventana no molestaban mucho, a lo sumo habia que bancarse su actitud pedante pero el hombre se comenzó a fastidiar cuando prendió la tele para ver el partido y solo aparecía una especie de correo elctrónico interplanetario.

Un poco enojado se fue al baño a refrescarse la cara y del otro lado del espejo una vaca lo miraba con odio. El hombre recordó las palabras de su socio:

“No dejes que se te armen en el boliche contubernios de escritores. Los tipos cargan con sus fantasmas y, tarde o temprano, te invaden el local. Si no los sacás a tiempo terminás vos mismo tan loco como ellos”

El hombre pensó una vez más si no sería ya hora de decirle a esa gente simpática que ya no vinieran más, que ya no eran bienvenidos. Pero no, eran demasiado simpáticos y aunque no gastaran mucho le daban vida al local.
Además le habían regalado un libro y eso le gustó. No muchos le hacía regalos por esos días.

Primero dijo que no, que no leía. Pero ellos insistieron y le dejaron un libro de historietas llamado “El Eternauta”. El hombre todavía no había leído ni una página.

Para distraerse se puso a mirar por la ventana. Incrédulo, vio como empezaba a nevar – que raro, se dijo, nunca nieva en Montevideo - mientras en la vereda de enfrente un hombre cayó al piso como enfermo.