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viernes, 7 de octubre de 2011

DE HERRAMIENTAS Y MONSTRUOS

José David

Aquella casa no debía de estar aún en pie.
Todos hablaban de ella en el pueblo. Algunos decían que almas en pena bailaban por las noches y que tanto los guitarristas como el mismo Gardel la visitaban. Por las mañanas los gatos hambrientos salían de paseo sin contar nada. Adentro, la casa continuaba llena de objetos.

La sequía era grande y la miseria más aún pero, nadie osaba robar ni tocar nada.
Si alguien hubiese observado la mesa de billar se hubiese dado cuenta que, por las mañanas, las bolas siempre aparecían en lugares diferentes.
Algunos decían que eran cosa del viento.

Otros en cambio... decían que los guitarristas mataban con ellas las enormes cucarachas que nunca aparecieron.