jueves, 5 de julio de 2012





AMOR DE ROCA VIDA DE CRISTAL
Silvia Latorre


Yo te quiero mucho.
La pequeña Luisa lo miró sorprendida. Tenía la mano extendida y esperaba que Pedro le alcanzara la piedra que brillaba en el fondo del arroyo
Sí, te quiero mucho y cuando seamos grandes como mis hermanos, nos casaremos y viviremos en la ciudad dentro de las murallas. Te voy a construir una casa muy alta, para que veas el campo tan verde y nuestras vacas, muchas, muchas vacas con sus terneros que van a ser como puntitos. Y el mar para el otro lado va a brillar en los mediodía y todo para ti. Y cuando te canses y te sientes en el sofá de la sala, las luces de las arañas que se cuelgan de los techos y sus caireles, brillarán para ti.
Yo te prometo regresar todos los días a la tardecita porque dice el Tata que las puertas de la ciudad se cierran.

Luisa hija del puestero no entendía de casas altas ni del mar con sus reflejos y menos de caireles. Por eso y por no quedarse callada, lo miró, colorados los cachetes y preguntó
-¿Brillará tanto el mar como el arroyo?

Crecieron, los padres de Pedro poderosos estancieros, se opusieron a esta locura.
Pero por fin un día cumplieron sus sueños y Luisa que esperaba su primer hijo miraba desde el balcón, incansablemente, hacia el mar que la fascinaba brillando tan inquieto.
Sólo a la tarde su mirada se dirigía hacia el campo, tratando de distinguir a Pedro montado en su tordillo.
La tuberculosis no perdonaba y menos a una embarazada.
Pronto Luisa debió quedarse en cama todo el día.
-Hay que ahorrar energía -decía el doctor francés que Pedro desesperado había llevado hasta su lecho.
-Extraño ver brillar el mar, le contestaba ella.
Una mañana Luisa sintió unos golpes que parecían venir de la sala. Cuando le preguntó, Pedro explicó que la mampostería del frente requería algunos retoques.
A la semana, Pedro regresó al mediodía del campo, subió las escaleras de dos en dos y entró apurado al dormitorio.
-Luisa, querida, tengo una sorpresa para ti. La levantó en sus brazos y la llevó hasta el sofá de la sala.
-Mirá hacia el balcón…
Los balaustres de mármol habían sido cambiados por otros de cristal facetados. El sol de la tarde los besaba y los hacía destellar en todos los colores del arco iris que entraban a posarse sobre la falda de Luisa.
-Ahora es el mar que llega a nuestra casa y brilla para ti…Pedro hablaba con voz estrangulada por el dolor.
Luisa sonrió, le quiso extender los brazos y languideció con un último suspiro.

-Dicen que este balcón fue el capricho de una joven amante que viajó a Florencia y que no descansó hasta que su añoso y complaciente amigo lo compró y lo trajo en el mismo barco.
El agente inmobiliario miró la expresión embobada de su cliente y pensó: siempre habrá algún romántico despistado que se trague estas historias….

Silvia Latorre: Narradora nacida en Montevideo. Integrante del taller "Escritores Creativos".

martes, 3 de julio de 2012






Los extraños.

Nedda González Núñez

En la tenebrosa región de los que no están vivos ni tampoco muertos, las criaturas vagan, sedientas por conocer su origen. Están furiosas y tristes a la vez, avergonzadas por no encajar en ningún lado.
Temidos y odiados por sus vecinos (nada acrecienta más el odio que el miedo) descansan de día bajo un manto de tierra fría, para erguirse aturdidos con las primeras sombras.
A veces sus sentidos pueden llegar a confundir un día muy nublado con el atarde-cer, y entonces terminan apaleados o heridos con las armas más mortíferas que tengan los hombres a mano.
Pero cada anochecer, deben retomar su extraña existencia y, balanceándose y ba-beando, caminan en busca de raíces y pequeñas alimañas que sigan manteniendo su no-vida, su no-muerte.
Yo los he visto a veces desde mi ventana, confundidos con el ramaje que puebla el campo. Se agitan oscuramente bajo la lluvia o las estrellas, mientras sollozan por lo bajo. Ya no les temo y se que algunos llegan hasta el cobertizo, para buscar frutas, que-so o miel.
Después, antes de que amanezca, desaparecen bajo las ramas de los nísperos y paraísos, mientras el viento arrastra lejos sus gemidos.


Nací en el departamento de Treinta y Tres, Uruguay, el 2 de octubre de 1947. Estoy radicada en Argentina desde 1974.
Soy escritora por afición. Escribir es para mí, tal como como al leer, encontrar infinitos mundos, posibles o imposibles, que se vuelven “reales” cada vez que nos internamos en ellos.
Se han publicado algunos de mis cuentos en las antologías de Editorial Dunken así como en “Golwen” “Breves no tan breves” “Al borde de la palabra”, y el cuento “El usurpador” en la revista Axxón.
Actualmente administro tres blogs.


domingo, 1 de julio de 2012




LA SOMBRA
Patricia K. Olivera

Cada vez que pasaba frente a esa vieja casona de la calle Cerrito, se sentía observado. Era inevitable fijar la vista en ella, ante la sensación de ver la imagen de una persona en el balcón; sin embargo, cuando miraba no había nadie. Llamaban su atención los adornos de cristal que ostentaban las barandas. Imaginaba que, quienes vivieron allí, gozaban de una posición privilegiada en la sociedad de su época.
Al principio, comenzó a hacer trámites por la zona; luego, se mudo a unas cuadras, de modo que sí o sí tenía que transitar por allí. Caminaba por la misma vereda, pero el frio que se colaba a través de la vieja puerta de la casona lo estremecían. El colmo fue cuando una tarde, en la que el sol ya se escondía y el movimiento de gente y transito disminuían, le pareció oír que susurraban su nombre. Aceleró el paso, con el frío en el cuerpo y con la sensación de que alguien lo seguía.
Un día de tantos, se demoró haciendo varios trámites y ya era noche cerrada cuando se vió obligado a pasar por el lugar. No le quedaba otra, su casa estaba a dos cuadras de donde vivía y era una buena forma de cortar camino. Cuando reparó en la casona, lo primero que le pasó por la cabeza fue girarse y tomar por la siguiente calle, pero desistió. No podía ser tan miedoso, era solo cuestión de apurar el paso y en un par de minutos estaría en su casa.
Hubiera sido lo más lógico, pero nada que tuviera que ver con esa casona lo era.
Repentinamente, una luz se encendió en la planta alta. Lo halló extraño. Según le habían dicho, hacía décadas que nadie habitaba aquella antigüedad; y no estaba enterado de que la estuvieran remodelando. Divisó una sombra tras la cortina transparente de tul; era una figura femenina que lo observaba, de la que podía distinguir su extraño vestido de época. No podía apartar sus ojos del balcón, al tiempo que caminaba lentamente por la vereda de enfrente. Le causó curiosidad la insistencia con que lo miraba ésa misteriosa dama. Se detuvo y movió la mano en señal de saludo, el que fue respondido unos instantes después por la mano femenina. Él sonrió, ya se había olvidado del miedo; ahora, era la adrenalina de la aventura la que lo invadía, las ganas de averiguar si podía conseguir algo de esa mujer a la que imaginaba muy bella.
Bastó solo un instante para desviar la mirada de ese balcón y menos para que ella desapareciera, pero la luz continuó encendida. Instintivamente, su mirada se dirigió a la vieja puerta de entrada, donde distinguió la silueta de ésa mujer, a la que veía solo como una sombra oscura. La observó con interés, todo parecía indicar que ella esperaba que se acercara. Al principio él dudó, pero luego sonrió y cruzó la calle; esperaba pasar una noche en buena compañía.
Cuando se acercó, apenas pudo ver algo de ella en la penumbra. La calle estaba poco iluminada y la luz que provenía del interior era muy tenue; eso no ayudaba mucho para ver su rostro. La puerta se cerró tras él, sonrió, se alegraba de su buena suerte. La sombra, apoyó su mano en el hombro del muchacho y un frio helado lo recorrió de los pies a la cabeza. Un susurró se oyó en el aire, y todo quedó en completa oscuridad y silencio.
Desde afuera, la vieja casona continúa luciendo abandonada; con sus balcones de cristal seduciendo a los transeúntes, y dando testimonio de una familia influyente y extraña de una época ya desaparecida.


Patricia K. Olvera (Montevideo-Uruguya)
Escribe poesía, relatos y microrelatos en sus blogs personales: Musas Cuenteras y Mis Musas Locas http://mismusascuenteras.blogspot.com/
Colboradora frecuente de Revista Digital miNatura de lo Breve y lo Fantástico, Ánima Barda- Magazine Pulp, Revista Literaria Pluma y Tintero y Palabras Revista Literaria. Integrante del taller de escritura "El Rincòn"