jueves, 2 de febrero de 2012

Sebastián a través del agujero


Sus nietos tenían la costumbre de buscar cosas raras y curiosas en Internet. Y lo que le mostraron aquel día le cambió la vida. Mejor dicho, le decidió a terminar con su vida.

Pero no fue algo triste o dramático lo que le mostraron. No. 

Más bien le demostraron que el  sueño tanta veces soñado podía ser real.

Porque el abuelo Sebastián llevaba años soñando que navegaba en un lago tranquilo y de pronto caía en un enorme hoyo, como si fuera el agujero de la pileta cuando sacamos el tapón. Pero esa caída era placentera, aliviante (porque lo aliviaba de sus dolores) y alivianante (porque lo convertía en un ser sin gravedad, era una caída en la que casi flotaba).

Desde hacía tiempo que con esa imagen cada noche se dormía feliz y cada mañana lamentaba tener que volver al mundo real de su cuerpo pesado y sus dolores.

Por eso, cuando su nieto Martín le mostró el "Monticello Dam" en California, supo que tenía que ir y hacer su sueño realidad.
....

Por supuesto que acercarse al gigantesco agujero en medio de aquel lago artificial no le fue nada fácil. Hubo que inventar excusas en la familia, sobornar a funcionarios para obtener permisos y finalmente escapar de los guardias.

En otro momento de la vida de Sebastián aquello hubieran sido aventuras dignas de detallar, sin embargo ahora eran como el preludio de lo verdaderamente importante. Como el prólogo de su novela maestra escrita por otro autor muy menor. Lo verdadero estaba adelante, estaba dentro de aquel agujero.

Por eso solo vale la pena contar que finalmente llegó. Tal cual en sus sueños, solo en su pequeño bote se dejó arrastrar por el gigantesco vórtice. Y tal cual en sus sueños, disfrutó y flotó. Flotó y disfrutó.
....

Cuando horas después lo reanimaron, el los miraba con una sonrisa profunda. Sus familiares  le querían explicar que casi había muerto, que los mecanismos de seguridad del agujero artificial lo habían salvado y que solo como un milagro  podía explicarse que no se hubiera ahogado.

El no decía nada pero tenía la convicción que estaba del otro lado del agujero. En un mundo espejo donde esta gente (los familiares de su doble quizá?) no se daba cuenta que el venía desde el otro lado.

Igual poco importaba. Ya sabía que su doble había pasado al otro lado (a su mundo) cruzándose con el y que solo hubo un momento donde el se encontró con sí mismo. Solo un momento, adentro del agujero.

Y toda la vida había valido la pena por ese momento.